11.02.2012


Pamela Jiles desnuda a chilenos machistas y discriminadores


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Con las correspondientes excepciones, los chilenos nos creemos los ingleses de América y tigres del Asia. En otras palabras, los meromeros, los capos di tutti, superiores a la mitad del planeta. Y muy carerraja afirmamos que nuestra Canción Nacional es la más linda, que somos buenos pa’ la talla, cariñosos y excelentes anfitriones, en especial con los extranjeros, además de inteligentes, democráticos, tolerantes y un largo etcétera.

Entonces, ¿quiénes son los que agarran a chuchadas a los peruanos humildes, a las nanas, a los pobres, a los gordos, a los feos y a los homosexuales? ¿Quiénes son los que se conforman con que las autoridades les digan que Chile es un país rico y en vías de ingresar al primer mundo, saltándose el segundo?

Un buen ejemplo de la realidad de los chilenos, y del género humano en general, porque en todas partes se cuecen habas, podemos verlo en el reality “Mundos Opuestos” o “expuestos”, como lo catalogan en La Red.

¿Nos representa el “Chispa”? Creo que sí. ¿O acaso el Chispa es el primero y único en denigrar a una mujer del pueblo al tratarla de “cara de nana”? Y cuidado, discriminadores, porque al Chispa lo tienen amenazado con sacarle la cresta apenas salga de su protector encierro.

¿Nos representa la insustancial Luli, el matón Dubó, el iracundo Huaiqui, la desenfadada Dominique y el resto de los humanos en exhibición? Yo creo que sí. No sé qué opina, usted, pero igual desembucho al respecto inspirado en la entrevista que le hizo Tomás Cox a Pamela Jiles el domingo pasado en su programa Cara a Cara, de La Red.

Vea usted.

En varios momentos, el compuesto Tomás Cox asumió el rol de entrevistado. Tanto por algunas preguntas sensibles que le hizo la rubia mapuche como porque de alguna manera debía zafarse de los bombardeos que lograron despeinarlo… Usted me entiende.

¡Qué manera de divertirse esa actriz! El noble e inocente Cox no hallaba qué hacer. A cada frase resonante de la Jiles, el calvo entrevistador sólo atinaba a llevarse la corbata a la boca igual que un niño atrapado en un pecado. Está grabado. El hombre transpiraba. Tomaba agua a cada rato.

La Jiles no es santa de mi devoción, pero en esta oportunidad se lució desenmascarando al chileno y, de paso repasando a Tomás Cox, a quien no le perdonó ni medio desliz a pesar de su actuación de local.

“Soy lesbiana”, largó en una de esas la Pamela, a propósito de un sutil acoso por parte de Cox, y se desato el caos. Estoy por creer que la sutileza se le chispoteó, porque por más que la periodista-actriz trató de explicar que decir “soy lesbiana” era lo mismo que decir “soy mapuche, nana, prostituta o taxidermista”, don Tomás comenzó a enrostrarle la frase “mi pueblo” que había utilizado poco antes “la abuela” de Intrusos.

- ¿Por qué “mi pueblo”, Pamela? Te lo digo con cariño. Mira la cara de odio que me pones. ¿No te parece un poquito soberbio decir “mi pueblo”? Está bien que esa frase la utilice un político, un líder. No sé qué dices tú.

“La abuela” se explicó, pero no convenció a nadie. Gol para don Tomás. Mira que “mi pueblo”, ¡andá a cagar! Sin embargo, doña Pamela se recompuso y agarró el micrófono y no lo soltó más, salvo por débiles interrupciones por parte de su entrevistador.

Don Tomás tuvo que soportar una vez más que doña Pamela le diera en el suelo y que volviera a demostrarle que el chileno es machista, ridículo, al extremo de decir gay en lugar de “fleto, maricón u homosexual”; chaquetero y otros piropos al estilo Jiles.

En resumen, doña Pamela le hizo ver a Cox que el mejor vino del mundo no es el chileno, que nuestra Canción Nacional no es la más linda, que el pisco tiene dueño, que nadie se atreve a decir las cosas por su nombre y que una niña de 12 años (ella, desde luego) es capaz de fabricar bombas molotov para combatir a la dictadura.

Pobre don Tomás; luego de poner a cada rato su codo derecho sobre su rodilla también diestra y de llevar su cabeza a la altura de la guata de doña Pamela y mordisquear con avidez su elegante corbata azul, tuvo que tomar palco hasta que “La abuela” dio por concluida su perorata.

Doña Pamela dijo muchas cosas más, es cuestión de verla en la web. Lo fundamental es que manifestó, y ahí comulgo con ella, que la farándula es un estadio democrático en el que se han refugiado desde políticos a mandamases y ciudadanía en general.

¿Por qué? No creo que doña Pamela lo sepa. Tampoco yo. Lo interesante es que la farándula nos está abriendo los ojos en varios sentidos. Mire cómo le quedó el ojo a don Tomás.

Pero tranquilo, ya terminará esta “lacra” y volveremos a las sombras huyendo del tenebroso sol, si bien ¿a través de quién sino de la farándula se ha podido caricaturizar a Piñera, desenmascarar a Karadima, refregar lo de la dictadura, y a cobijar y hasta exaltar a homosexuales, gitanos y flaites?

La farándula, germen de la nueva democracia. No hay vuelta que darle. Que en sus filas haya corruptos y malévolos, psss, en todas partes.


Gabriel Enos Aguirre

Autor del Artículo:

Gabriel Enos Aguirre

Gabriel Enos Aguirre fue un periodista de dilatada carrera en diferentes medios de la capital y de provincia, hasta que se retiró jubiloso de las pistas en 2005 para dedicarse de lleno a la literatura y a la pintura. Junto a ello, en la actualidad dirige el Taller Literario Homero y colabora para el Cuatroletras. Es el tata del equipo. Tiene 65 pepas, pero no representa ni 64, lo que se reflejan en su juvenil estilo de escribir.


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  • Dust

    jajajajajajajaja notable el jaque mate al Sr. Cox