|
"La vida está llena de cuatro letras: Amor, sexo, rock, vino... y eso mismo que están pensando" -Don Cuatro Letras- |
Sin imaginarlo, el negocio de las chelas agarró moto con la segunda luna de miel que Loreto Cruz se pegó a Europa con su pierno José Luis por sus 25 años de casorio, Bodas de Plata, en el 2007. Como al hombre le gustaban las birras más que al guatón Homero Simpson, en medio de los arrumacos y las visitas a los museos hacían un aro, aro en todas las cervecerías artesanales que encontraban a su paso, sobre todo en Alemania.
De vuelta en esta tierra de kodamas, karadimas y kanikamas, Loreto se enteró de que algunos conocidos habían hecho un curso para fabricar la bebida alcohólica no destilada en el Mundo Cervecero y entusiasmó a su amiga Cecilia Arteaga para que le pusieran color a la alquimia junto a sus maridos.
“Hicimos un curso básico de un día y nos encantó, así que nos compramos un equipito para hacer cerveza y lo instalamos en la pieza de la nana de Loreto que estaba desocupada. Como altiro quedaron buenas, les empezamos a dar de probar a los familiares y amigos que iban de visita”, cuentan las nenas sobre el focus group.
Después, todo se dio: Loreto, secretaria, estaba sin pega, y Cecilia, enfermera, decidió no seguir trabajando cuando se externalizaron los servicios en su pega en la Universidad Católica. Las amigas por más de dos décadas estaban listas para emprender.
Las primeras ventas fueron hormiga, pero rápidamente empezaron a crecer y decidieron tomar el negocio por los cachos. Y como había que bautizar la naciente chela, realizaron una encuesta por internet con su círculo cercano y triunfó el nombre de Leyenda.
Después se lanzaron a hacer el papeleo y buscaron un lugar donde instalarse, hasta que dieron con el local que su espumosa empresa ocupa hoy en Ñuñoa. Las puertas fueron abiertas oficialmente el 5 de agosto de 2009.
Hoy producen entre 3 mil y 5 mil litros mensuales del elixir en tres variedades: Golden Ale (rucia y amarguita), British Bitter (rogelia acaramelada) y Porter (como la noche oscura y espumosa), las que distribuyen a pubs y restoranes y también venden al detalle. “Hay gente que viene de lejos en bici y no sé cómo se va equilibrando las botellas”, apunta Loreto.
- ¿Es un buen negocio? ¿Tienen la chauchera gordita?
- No es espectacular, pero para nosotras está bien- dice Ceci-; es demandante y pesado, pero juntas no nos aburrimos y los maridos son nuestro apoyo emocional. No somos unas lolas, ya tenemos 50 años, pero estamos llenas de vitalidad.
- ¿Se lo recomendarían a otras mujeres?
- De todas maneras. Es perfecto para aquellas que les gusta cocinar y son hacendosas.
- ¿Cuál es el secreto de una cerveza bacán?
- Buena mano, dedicación y ser muy meticulosa para cuidar la higiene del producto.
- ¿Han tenido buenos comentarios?
- El crítico Pascual Ibáñez nos hizo una buena evaluación en su libro, pero dijo que nuestra cerveza era de niñas, quizás porque a él le gustan más agresivas. Pero hay mercado para una cerveza aminada como la nuestra, de 4,4 a 5 grados alcohólicos, suave y sedosa. Te puedes tomar dos sin quedar así (como huila)…
Las inseparables también están haciendo cursos para fabricar chela en su local, dos veces al mes y con un profe del Mundo Cervecero: Son de 10 a 19 horas, tienen un valor de 28 lucas y los participantes se van con 20 litros de su creación embotellada. “Es como hacer una torta: Te dan la receta y te enseñan a hacerla, pero no a todo el mundo le queda igual”, dice Loreto.
Microcervecería Leyenda www.cervezaleyenda.cl
Vicuña Mackenna 1448, Ñuñoa.
Teléfono 920-5431.
Periodista de la Universidad de Chile y fundador de Cuatroletras.cl. Nacido y criado en Magallanes a punta de carne, papas y torta de galletas. Trabajó de obrero vellonero en Tierra del Fuego y vendiendo Polla Gol y carnés escolares falsificados. Hizo su práctica en La Prensa Austral de Punta Arenas y le puso color durante 23 años en La Cuarta, donde llegó a ser editor general.
OPINAR ES GRATIS 