26.06.2012


Parada del Orgullo Gay de Nueva York estuvo a todo cachete


La Parada del Orgullo Gay en Nueva York es siempre una fiesta inolvidable. Este año la celebración fue lo que se dice a todo chacho, ya que se enmarcó en el primer aniversario de la legalización del matrimonio homosexual.

Miles de personas se tomaron las calles de la Gran Manzana y cientos de parejas de recién casados se lanzaron a celebrar y desfilar, mucho de ellos tras el gobernador Andrew Cuomo, quien se mandó la tremenda caminata de la mano de su polola, Sandra Lee, para demostrar que aún sigue presente en la lucha por los derechos de las minorías sexuales.

Este año la Grand Marshall del desfile fue la cantante Cindy Lauper, quien ha dedicado gran parte de su vida a dar la pelea por los derechos homosexuales.

Yo, por mi parte, anduve saltando de esquina a esquina tratando de encontrar la mejor visual del desfile. Hay tanta gente siempre, y todo el mundo anda en un espíritu tan jolgorioso, que es difícil quedarse quieto.

La gente que no entiende lo que es la celebración del Orgullo Gay piensa que no es más que una excusa para carros alegóricos cargados de minos semi-empelotas y chipe libre para quien quiera darse una oportunidad en el arte del transformismo, pero la dura es que este desfile es mucho más que eso.

Pride, como lo llamamos por aquí, es una oportunidad para hacer visible a nuestra comunidad, para conocernos unos a otros y sentir más fuerte que nunca ese lazo que nos une.

A pesar de los inmensos logros que hemos alcanzado en los últimos años,  aún somos una minoría discriminada, y estos eventos son una gran oportunidad para sentirse acompañado, para saber que somos miles los que luchamos por igualdad.

Por supuesta no voy a pintarla toda seria. El desfile es una fiesta y como tal, yo y mis amigos lo pasamos a todo cachete.

Las calles de Nueva York se llenaron de coliguachos y lesbianas tomados de las manos, sonriéndose unos a otros y listos para seguir la fiesta. Nosotros nos fuimos a Boxers, un bar gay de tema deportivo que por estos días es el lugar “in” en Nueva York. No miento, había una cola (valga la redundancia) de una cuadra para entrar al lugar.

Una vez dentro, la fiesta estaba que ardía: Música a todo dar, copete iba y venía y mientras más caluroso, más poleras y camisas caían al suelo.

Entre las tres de la tarde y las doce de la noche visitamos cinco bares distintos, todos a full, todos entretes, todos llenos de gente feliz y amigable que quería puro abrazarte, darte un beso y desearte un Happy Pride!

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Autor del Artículo:

Gay & The City

Ricardo Henríquez es un tocopillano de cuna y alma. A los 23 años se graduó como periodista de la Universidad Católica del Norte y partió derecho a trabajar a La Cuarta. En 2001 emigró a Nueva York en busca de aventuras y nuevas oportunidades y hoy vive en New Haven, donde trabaja como asesor político. En 2011 se casó con su pareja de nueve años, Thomas, con quien adoptaron una linda perrita llamada Penny Lane.


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