24.03.2012


“Daniel es víctima de una sociedad que ha permitido el ataque a homosexuales”


La agresión sufrida por Daniel Zamudio (con muerte cerebral desde este domingo) es estremecedora e imperdonable. Como sociedad no podemos aceptar actos de violencia en contra de ningún individuo, pero por sobre todo no podemos permitirlos cuando se basan en la homofobia, el racismo o cualquier otro tipo de discriminación existente.

Daniel es hoy la víctima de una sociedad que por años ha permitido, e incluso defendido, el ataque a los homosexuales, transgéneros y todos aquellos que se han atrevido a rechazar los estereotipos de género y sexualidad.

Muchos de nosotros crecimos siendo agredidos psicológica y físicamente. En las escuelas nos ponían sobrenombres y golpeaban, y los profesores no hacían nada; por el contrario, nos culpaban por no ser suficientemente hombres, por ser maricas y afeminados.

Yo crecí en un Chile donde ser diferente era pecado y, aunque nuestra sociedad ha avanzado en el tema de derechos para las minorías sexuales, sé por experiencia propia que aún existen muchos que piensan que Daniel y el resto de nosotros merecemos una soberana paliza para que se nos quite lo “maricones”.

En el 2007, mi esposo Tom y yo fuimos de vacaciones a Chile. Una noche, luego de haberlo pasado fantástico en la disco Bunker, decidimos caminar hasta el departamento donde nos estábamos alojando.

Íbamos por la avenida Santa María cuando vimos a un grupo de neonazis caminando en dirección a nosotros; antes de que pudiéramos reaccionar se nos tiraron encima con patadas y combos. Mi esposo cayó al suelo y vi cómo la bota de unos de los agresores le golpeaba en la cara.

No sé de dónde saque fuerzas -debió ser la adrenalina y el terror a que Tom no sobreviviera a la golpiza-, pero me lance a defenderlo y apenas logré levantarlo comenzamos a correr.

Esa noche terminamos en la clínica Santa María, yo con una costilla rota y él con moretones y la mandíbula dislocada. Cuando por fin nos reunimos, las primeras palabras de Tom fueron: “Why?”.

¿Por qué? No sabía cómo explicarle que el país que amo tanto y del que siempre he contado sólo maravillas es también un lugar donde actos de violencia, discriminación y homofobia ocurren impúdicamente. Cómo le podía explicar al hombre que amo que nuestra denuncia a Carabineros no daría ningún fruto y nadie sería juzgado por la agresión que sufrimos.

Yo sé que Chile ha cambiado mucho en cinco años, pero lo que ocurrió a Daniel es un recordatorio de que nuestra sociedad aún tiene un largo camino que recorrer. Los crímenes por razones de odio no pueden ser tratados como simples delitos. Si un joven es golpeado por ser homosexual, las penas deben ser mayores. Ese es el tipo de mensaje que una sociedad que no tolera la discriminación debe enviar a sus ciudadanos.

Mientras escribo esta columna no puedo evitar que los ojos se me llenen de lágrimas. Los culpables de lo que le ocurrió a Daniel no son sólo los neonazis que le dieron la golpiza, son todos los hombres y mujeres que han hecho comentarios homofóbicos, los padres que no aceptan a sus hijos gays, los profesores que toleran la discriminación en las escuelas. Cuando uno de nosotros es víctima de una agresión, todos lo somos al mismo tiempo.


Autor del Artículo:

Gay & The City

Ricardo Henríquez es un tocopillano de cuna y alma. A los 23 años se graduó como periodista de la Universidad Católica del Norte y partió derecho a trabajar a La Cuarta. En 2001 emigró a Nueva York en busca de aventuras y nuevas oportunidades y hoy vive en New Haven, donde trabaja como asesor político. En 2011 se casó con su pareja de nueve años, Thomas, con quien adoptaron una linda perrita llamada Penny Lane.


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  • http://www.facebook.com/Tomleiva Tomas Leiva

    Te encuentro toda la razón Ricardo, a mi también me paso una vez que un grupo de neonazis nos agarraron a golpes a mi y a mis amigos sin ninguna razón mas que ir caminando por Bellavista. Y es de verdad muy desalentador saber que a ellos nunca los pillan y nunca les hacen nada, como tu dices es la misma sociedad la que los aprueba, aunque en su discurso publico condene la homofobia, en la practica la encuentran justificable. Pero no saben que por mas que nos agredan no se nos va a quitar lo maricón al igual que a ellos no se les quitará algún día lo estúpido y violento.

  • Patricia Martínez

    Completamente de acuerdo. Lo mismo que ocurre con el maltrato a las mujeres, a los niños, todos aquellos actos de violencia hacia personas que no pueden defenderse y que están naturalizadas en nuestra cultura. No sólo habla de intolerancia y de la existencia de grupos tan patéticos como los neonazis chilensis, si no de una sociedad que permite y promueve la violencia hacia las personas distintas e indefensas. Tampoco una denuncia de maltratro infantil o de violencia contra la mujer, tiene sus frutos, pese a que como dices, este país ha “cambiado” y existen leyes para eso. Carabineros nos las aplica y la gente piensa que es algo cotidiano y normal, hasta que esas víctimas terminan mutiladas o muertas. Muy penoso, muy violento.

  • Daniela

    Ricardo, siempre te leo pero nunca había dejado una opinión, esta vez me motivé porque me emocionaron sobremanera tus palabras, es tan triste que en este mi querido país se siga permitiendo que las personas sea cual sea su condición no puedan caminar por las calles tranquilos, sean juzgados no sólo por ser gays, sino también pobres, prostitutas, gordos, hip hoperos y también flaites, porqué no decirlo. Es terrible el hecho de que tu apariencia o forma de vestir y hablar sean un aliciente para que alguien que se cree superior se sienta con el derecho a discriminar y golpear por el sólo hecho de que no le gustas.

    Espero con ansias el momento en que este tipo de hechos sean juzgados, como tu bien dices, con las más altas penas, no puede ser que la discriminación y violencia sean tomados como un crimen común y corriente.

    Mis cariños para ti,

  • Michelle

    Si decirle a alguien “es niñita” como si fuera una ofensa ser mujer y Pensar que la homesexualidad es una “enfermedad”, estamos muuuy lejos de ser un país desarrollado. somos un país hipócrata y cínico, que infla el pecho por lo solidario que es…Solidario? las pinzas!

  • Debora

    Que manera de escribir. Me llegó mucho la historia, porque creo que es cierto, Daniel es sólo el producto de una discriminación sistematizada en el tiempo y que ha perpetuado ciertos estereotipos de género. Queda mucho por hacer, pero tengo la confianza de que algún día decir si eres gay o hetero, deje de ser tema. Cariños!

  • Ricardophenriquez

    Gracias por sus comentarios, la historia de Daniel me tocó mucho y es importante que comencemos a discutir estos temas mas seriamente.

  • http://www.facebook.com/karo.delavega Karo De la Vega

    Esta sociedad que se dice llamar moderna y tolerante apesta

  • http://twitter.com/asieby Andrea S.

    haga memoria joven, los que le dieron la venia en forma paulatina a la delincuencia este pais fueron los presidentes de la concertación. Quien prohibió el patrullaje de carabineros SIN las balizas encendidas? Creo que fue Bachelet.

  • http://twitter.com/asieby Andrea S.

    Es la concertación y los curas hipócritas de la iglesia quienes se escandalizaron ante la promesa de Piñera sobre el homosexualismo en Chile. Nadie se acuerda.

  • Roberal_

    Al igual que Daniela no te había escrito antes…!!! Muy emotiva la columna y gracias por creer que Chile, pese a todo, es una maravilla de país. A seguir adelante para que cosas como las de Daniel no vuelvan a ocurrir…

  • Cristikretschmer

    Muy buen articulo, me sumo al alcance del último párrafo, todos somos culpables de lo que ocurre en Chile, partiendo de la base familiar y los estereotipos recibidos por nuestros padres.
    Ahora, no podemos permitir que hechos de violencia se sigan manifestando en nuestras calles, es de ver de nosotros frenar esto.

  • Javier

    Soy un amigo de Ricardo, tocopillano de cuna y alma, tambien graduado de periodista de la UCN, aunque yo soy un ex reportero LUN. Yo tambien me fui de Chile, el 2000. Me vine a Australia y el 2007 estaba yo en Chile con mi novio Nathan. Estaba tan emocionado de que me iba a encontrar con Ricardo! Cuando volvimos del norte supe del ataque. Que verguenza me dio. Ademas me puse paranoico respecto de mi novio. Cuando recibi ciudadania Australiana perdi la chilena. Hoy me doy cuenta de que Chile hiede a OPUS DEI y que hice muy bien dejando el pais. Me da pena de como esta Chile, de que la gente se pega a la tele a ver potos y tetas y no se preocupan de como sufre la gente, de como sufre Aysen, de como sufren los estudiantes, de como la Ena es la que manda en un pais que podria ser genial y que no llega ni a mediocre. Hay mucha gente con buenas intenciones pero el pais esta anclado por los poderes facticos (SE ACUERDAN?). Chile necesita un resucitador electrico pronto, y dejarse de huevadas cristianas, capitalistas y ratonas. Quiero un Chile sin burka, sin tapujos y sin la baba colgando.

  • JissetteC.

    I’m sorry for what happen to you and Tom. Both of you are great fighters. God Bless you both and may God continue BLESSING.

  • http://twitter.com/NicoleZaldivia Nicole Zaldivia

    ¡¡¡Toda la razón!!!. Y es heavy cuando estos chiquillos negritos y guatones, que se hacen llamar Neonazis (hay que decirlo) te quieren golpear sin razón alguna. Una vez también me hicieron correr en el Forestal, yo creo que fue como en el 2005 y estaba con mis amigas (la mayoría lesbianas) disfrutando de la naturaleza como buenas brocacochis y un tipo vio a los lejos a una de mis amigas besándose con su chiquilla y pÁH! el grupo entero empezo a gritar y a correr hacia nosotras. Nunca había corrido tan rápido en mi vida. Gracias a Dios no alcanzaron a ninguno de mis amigos…
    Me dio pena y susto lo que le paso a Daniel, porque hasta el día de doy le digo a mis amigas que se cuiden porque uno no sabe a quién tiene al lado cuando va caminando. A mi desde enana me enseñaron que todos merecemos el mismo respeto y cariño. Yo soy Hetero, mis mejores amigas de la infancia no lo son, y aún así las quiero con todas mis fuerzas. Por eso creemos consciencia con respecto al tema, con nuestras familias (que son a la antigua), con los amigos, con los colegas y hasta con los conocidos.
    Fuerza Daniel.

  • Antonia

    Hola Ricardo, al igual que Daniela, siempre te leo y nunca habia comentado. Por lo general, espero tu columna como un tipo de terapia de relajación, siempre termino riendome a carcajadas. Lamentablemente esta vez no. Tengo un hermano de 24 años (no es gay) pero es joven, alocado, bonito, amistoso, querendon, bueno, cualidades que creo tenia Daniel y por lo mismo, vi a mi hermano en él, me dolio el alma. Pensé: Pudo ser mi hermano, que salio de carrete, se le pasaron los tragos, paso al parque y qué porque “andaba con una polera comunista” (por decir algo) lo masacraron a golpes. Yo, me crie en un ambiente bastante liberal, mis padres aunque conservadores para ciertas cosas, sorprendentemente nos hablaron desde chicos a mi hermano y a mi de sexualidad, tanto heterosexual como homosexual. Mi papá solia decirme: Hija, lo diferente no es malo es solo eso… diferente, lo importante es respetar. Me quedo gravado. ¿Que mal hizo Daniel? ¿Que mal hacen los gays? ¿Que mal esparcen los que son diferentes? ¿Que tanto daño puede causarte la homosexualidad? ¿Que daño puede hacerte aceptar lo diferente?. Creo q seriamos mejor sociedad, si hablaramos estos temas con los niños, los subestimamos tanto, ellos son el futuro, al menos en nuestro caso resulto. Eramos niños cuando nos hablaron de homosexualidad, y no estamos ni traumados, ni choqueados ni “desviados” como se cree pensar, de que si habla, los chicos se van a “transformar” en gays! basta de mitos, eduquemos en la verdad!
    Le pregunto a esa gente intolerante: ¿Que es mas aberrante, un homosexual de la mano con su pareja en un parque? o ¿Un hombre heterosexual casado de la mano con su amante en el parque? ¿Quien hace daño a quien?….

  • Isidora

    Ricardo! Me encantan tus columnas, sobre todo esta. Soy una chiquilla lais, 100% straight, de colegio católico de tendencia laica, proveniente de una familia muy conservadora y aunque mi abuelo se revuelque en su tumba, tengo más amigos gays que nadie. ¡Amo a los gays! Son mejores amigos que cualquier otro zorrón polera cortada o picado a neonazi. Son personas que piensan, sienten, aman, respiran como uno y no por eso hay que tildarlos de cierta forma o andar como cual inquisición quemándolos como si fueran brujas herejes. Tienen el derecho a casarse, a vivir libremente y expresarse de la forma que quieran como cualquier otro ciudadano.

    Para la gente retrógrada y anticuada: LO DIFERENTE ES TAMBIÉN ES BUENO