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"La vida está llena de cuatro letras: Amor, sexo, rock, vino... y eso mismo que están pensando" Cuatro Letras |
De todo se le ha dicho a “La Leona” Barrientos. Desde que se le sale el cajón de abajo hasta que tiene patas de pollo, ademanes de cabra chica a pesar de su edad, que es buena pa’ los combos, que no trepida en dejarse arrastrar por el suelo con tal de aparecer en la agrandada pantalla chica argentina, que no sabe bailar o cantar ni siquiera “La Niña María” y que su mayor gozo es contemplar sus carteras Luis Guatón, o algo así.
Pero lo que jamás podrán decir de Adriana es que la mina, porque es mina por donde se le mire, es intelectual o académica. Ahí sí que no. ¡Basta de chaqueteo! “La Leona” salió a duras penas de cuarto medio y estuvo un semestre en la Escuela Militar, lo que le da todo el derecho de ser candidata a diputada, como se lo ha propuesto entre ceja y ceja y, ahí, con todo respeto, la apoyo el mil por ciento.
¡Qué vergüenza los envidiosos políticos instalados y apernados! El Congreso le dio con las puertas en su ñatita operada a la Nany. En Renovación Nacional, el gordo Desbordes recurrió a todas sus artes de caballero para decirle que en una de esas, quien le dice, vaya a saber, y en el Partido Socialista se estremecieron, pero al final le dijeron que volviera más adelante y que la cacha de la espada.
Los correligionarios no se han manifestado, aunque se dice que esperan a la Adri con un café con malicia y un sánguche de pernil a la hora que quiera dignarse a visitar las dependencias de Miraflores, no porque está en venta, aunque a lo mejor la situación contractual está en veremos y en una de esas vaya uno a saber.
Así las cosas, capaz que “La Leona” se nos vaya al Partido Comunista. Ahí se nos terminaría la diversión. La comadre se haría amiga de la cumplida Camila e ingresaría a la universidad y, en una de esas, sale electa senadora. En tales condiciones, todo se iría al carajo. Tendríamos un excelente Congreso, pero nos quedaríamos con una farándula a medio morir saltando.
¿Qué hacer? Sufrir. Pero ya vendrán tiempos mejores. Ya tendremos nuevas Adriana, Valentina, Chispa y Pastorino. Todo es cuestión de fe. Mientras tanto: “¡Adriana, hermana, el pueblo de acompaña!”.
Gabriel Enos Aguirre fue un periodista de dilatada carrera en diferentes medios de la capital y de provincia, hasta que se retiró jubiloso de las pistas en 2005 para dedicarse de lleno a la literatura y a la pintura. Junto a ello, en la actualidad dirige el Taller Literario Homero y colabora para el Cuatroletras. Es el tata del equipo. Tiene 65 pepas, pero no representa ni 64, lo que se reflejan en su juvenil estilo de escribir.
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