17.02.2012


¿Qué hacer cuando tu pareja llegó tarde a la repartija de muñecos?


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Siempre escuchamos “el que la tiene chica no sirve”, “gorda y corta no satisface…” y bla, bla, bla…

Creo que somos bastante egoístas por pensar constantemente esto de nuestros machos, siendo que ellos no tienen la culpa de esta situación. Si bien es cierto llegaron tarde a la repartija de penes y se quedaron con las sobras, no es tarea suya revertir esta “deficiencia”.

Aquí la cuestión es bien clara: El sexo se hace entre dos (o más, pero eso sería cambiar de tema), por lo tanto ambos deben aportar en esta ardua y placentera tarea.

¿Por qué no se pone un ratito en el lugar del hombre? Para qué andamos con cosas, si tenerla chica debe ser lo más atroz del mundo para ellos. Entonces, como es necesario sacarnos el estigma de “brujas” que siempre nos cuelgan, debemos dar un gran paso y llegar hasta la “perra con alma”

Usted dirá ¿cómo? Aquí se lo explicaremos.

El hombre puede ser enfermo de rico, simpático, inteligente, hablar de corrido y desempeñarse como un potro salvaje en la cama, sin necesidad de tener un sable de45 centímetros.

El equilibrio diario es casi imposible de hallar. Si es muy chico, no te queda ni en un diente, y si la herramienta es grande, puede ser que hasta te parta en cuatro en cosa de segundos y termines caminando como bajándote de un caballo percherón.

El asunto es no desesperarse por cómo la tiene el señorito, sino en cómo somos nosotras en la cama y qué hacemos al respecto para gozar de una “velada” placentera hasta más no poder, independiente del tamaño de Chucky, el muñeco diabólico.

Primero que todo hay que tener bien claro qué es lo que se quiere hacer o meterse la vergüenza por donde mejor le quepa. Recuerde que cada momento es único e irrepetible, por lo mismo le aconsejamos sacarle provecho como mejor podamos.

Un masajito con aceites frutales o el que guste, música ad hoc, caricias suaves y después de un buen rato de placer… ¡vaaaamos mierda, déle que suene!

muneco Para comenzar con esto, debemos aprender en cosa de segundos qué es lo que le gusta a nuestro hombre (ya sea de turno, amigo con ventaja, pololo, amante o lo que sea). Esa es la única manera de satisfacerlo y hacer que el tema del porte pase a segundo plano.

Aprenda los ritmos que le agradan, las formas, cumplir sus fantasías (siempre y cuando no sean tan retorcidas), mirarlo, hacerle sentir lo importante que es en ese momento (ya sea como hombre o pedazo de carne… eso da lo mismo), aprender a moverse (que es una de las cosas que más calienta a nuestros machos) y claramente hacer lo que estime conveniente sin miedo a nada.

La vergüenza o el miedo al rechazo es lo peor que puede llevar consigo a la cama. Por lo mismo, antes de comenzar la acción, sáquese ese peso de encima y conviértase en una yegua. Sí, leyó bien: Relinche al lado de su potro.

No tenga miedo de ser una golfa en la cama, pero con su hombre, nomás. Así, el tamaño iñi piñi de su pierno pasará a ser un detalle insignificante.


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  • 15 cm, sorry es lo que hay…

    Ojala esta columna la hubiese leido antes la perra con que estuve la primera vez…”Mi ex la tenia el doble que tu y duraba mas”, yo quede con cara de Poker face asi que GGGRRRRRRacias y hasta nunca mas.

    • Cuatro Letras

      Con una humillación basta y sobra, campeón.

  • Patricio

    la prefiero gruesa antes que larga :|